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5 rutinas de mindfulness para todo el día

Cinco regalos repartidos entre la mañana y la noche, para despertar la conciencia de cada momento. Aceptándolo, te llegará el bienestar.

Mindfulness es una palabra nueva para mencionar algo muy antiguo. Hace miles de años los maestros de sabiduría transmitieron unos métodos sencillos para despertar la capacidad meditativa, y así poder vivir más plenamente y en paz.

Lo llamaron Vipassana y, en esencia, consiste en vivir el momento desde la perspectiva del testigo; es decir, presenciar el desarrollo del momento, incluyendo el cuerpo, la mente, las emociones y los estímulos externos.

Esta capacidad para verse a sí mismo permite un distanciamiento de la propia personalidad y –desde una actitud de aceptación plena, carente de juicios– experimentar cada instante con más goce y quietud.

En un mundo tan estresado como el nuestro, mindfulness es como aprender a presionar un botón mágico que te permita, no apagar la mente, sino encontrar el lugar donde uno mismo es paz y el yo psicológico deja de ser un problema.

Ejercicios muy sencillos para conectar

Para lograrlo, te proponemos unos ejercicios y prácticas cotidianas que te permitirán acceder a un mayor bienestar sin necesidad de un espacio especial ni de robarle tiempo a tu apretada agenda. Así que te voy a sugerir la magia de lo simple… ¡Empecemos!

1. Mindfulness para desayunar

Hoy tu desayuno debe ser un acto sagrado. Una vez has elegido lo que vas a comer, quédate un momento mirando los alimentos y reconoce su origen en la naturaleza; es decir, toma conciencia de su procedencia. Siente que cada alimento es un tipo de energía que vas a integrar en tu cuerpo, así que primero agradece, luego reconoce el origen, después huele cada substancia y seguidamente empieza a saborear cada bocado.

2. Un respiro a media mañana

Todos necesitamos un momento para poder equilibrarnos. Lo deseable sería hacer una parada en la vida laboral y dedicarse a hacer un poco de yoga o, al menos, un paseo por el parque. Si lo puedes hacer… ¡Adelante!

Sin embargo hay muchas personas que no tienen ese tiempo, así que simplemente te voy a sugerir el hábito de respirar conscientemente allí donde estés.

* Si es posible, busca un lugar ventilado, y si hay plantas, mejor.
* Ahora hazte plenamente consciente de tu atención y dirígela a una respiración lenta y pausada.
* Bastarán cinco minutos de concentración para sentirte mejor y recuperado.

3. Cien pasos después de comer

Los chinos dicen que después de comer, al menos hay que dar cien pasos… Se trata de algo simbólico, pero lo cierto es que resulta sano y útil para la digestión dar un paseo, tranquilo y meditativo.

Este caminar meditando consiste en permanecer consciente de los propios movimientos al desplazarse: ritmo, apoyo de los pies, balanceo de los brazos…

No intentes corregir nada, simplemente entra en la cadencia de pasear y disfrutar del momento.

4. Un baño sagrado para renovarte

Desde épocas ancestrales, el baño ha sido un elemento de purificación, de regeneración y hasta de meditación.

* Si tienes bañera en casa, prepara el agua a una temperatura caliente, pero soportable, añade un puñado de sal marina y unas gotas de aceite esencial aromático de limón y de romero.
* Desvístete de forma ritual, como liberándote de todas las máscaras sociales.
* Entra en el baño muy despacio, con la conciencia alerta a las sensaciones de la piel y el olfato.
* Decide dejar en el agua todo el estrés del día y renovarte.

5. Escucha música natural

Nuestro hipotálamo es muy sensible a los sonidos y sensaciones naturales; es algo que ha evolucionado con nosotros. Así que, después de cenar, te invito a un concierto…

Solo necesitas encontrar en tu entorno algún sonido que te conecte con la naturaleza. Puede ser el sonido de las olas o el murmullo de un torrente, pero también dejar correr un hilito de agua del grifo y… escuchar. Puede ser un concierto de ranas, el grito de una lechuza, los grillos…

Ha de ser el sonido de la naturaleza ancestral, la brisa, el agua, el crepitar del fuego… Incluso el sonido de tus propios pasos al caminar.

Si escuchas de manera plenamente consciente, te irá transformando poco a poco, de modo imperceptible, sin grandes promesas, ni cambios radicales…

Lo simple transformará tu vida. Dormirás mejor, despertarás mejor…¡Buena vida!

Fuente: http://www.mentesana.es/

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