Desde que se concibe a un hijo la comunicación es imprescindible en la relación progenitor – hijo. Hablarle al bebe desde que está en el útero de su madre favorece su desarrollo neuronal – emocional, y contribuye a estrechar el vínculo filial.

Ya en brazos, dando carreras  o aprendiendo a manejar la comunicación sigue siendo una necesidad básica. El diálogo les permite conocerse, genera cercanía y confianza. El padre que no logre comunicar su amor y guía, así como los códigos de conductas sanas que abarcan el respeto que fomenta la dignidad humana, está fallando en una de sus misiones más importantes como padre.

El padre que no logre comunicar su amor y guía, está fallando en una de sus misiones más importantes como padre.   

Si dividimos los primeros 18 años de tu hijo en tres etapas mis sugerencias para una comunicación efectiva son las siguientes:

En la primera infancia: es necesario hablarles a los hijos correctamente y de manera clara. Los niños aprenden hablar a través de la repetición de palabras y escuchando a los adultos que le hablan. Usa un tono de voz adecuado, evitando los gritos. Recuerda que estás entrenado sus habilidades comunicativas.

A partir de los 5 años: es importante que la comunicación este basada en un diálogo abierto, relajado y estimulante. Pregúntale a tu hijo sobre su día en la escuela y procura que identifique las emociones que ha experimentado en el día. Déjalo que cuente sus historias a su manera. Por ejemplo: “Hoy me enojé mucho con Pedro porque no me dejó jugar con él”.

A partir de los 10 años: cuando entra en la pre -adolescencia y luego la adolescencia la comunicación se torna más crucial, pues gracias a ella podrás apoyarlo en el difícil proceso de los cambios psicoemocionales y físicos que va experimentando. Te recomiendo que no lo acribilles a preguntas, más bien muestra interés por sus cosas y por lo que siente. Ofrece tu orientación y sugiérele opciones para resolver sus dificultades. Usa palabras que refuercen su autoconfianza, recuerda que está iniciando una etapa donde se sentirá inseguro y quizás perdido. Tus palabras si son bien elegidas pueden ayudarlo a construir hasta un corazón roto.

Por último ten en cuenta que para comunicar hablar no basta, debes regalarle a tu hijo tu escucha activa, tu presencia, tu calidez, receptividad y empatía. Solo así el diálogo será esa pieza fundamental en la crianza y educación que te permitirá transmitir las normas, los valores y el gran amor que sientes por tu hijo.

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