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Mindfulness y las relaciones interpersonales.

Si con la práctica intrapersonal aprendemos a estar presentes y ecuánimes en el presente, ante nuestros sentimientos, sentimientos y sensaciones corporales, con mindfulnessinterpersonal cobramos conciencia de nuestras relaciones con los demás.

Somos seres sociales. Las relaciones que mantenemos con los demás son importantes y necesarias para nosotros. Y todos tenemos experiencia de valor, miedo, tristeza, alegría… Algunas personas se pueden mostrar con nosotros exigentes, dominantes, amenazadores, irresponsables, insensibles… lo que contribuye a aumentar nuestro estrés.

Pero nuestra personalidad se ha ido creando desde la infancia. Nuestras pautas de relaciónse han ido forjando en la relación con nuestros padres o cuidadores. En los años 60 John Bowlby habló de la importancia del apego. Si de niños hemos tenido unos padres capaces de sintonizar con nuestras emociones y necesidades, seremos adultos sanos, conectados y equilibrados. Pero sin en nuestra infancia experimentamos apegos inseguros es muy probable que en la edad adulta tengamos dificultades en gestionar nuestras emociones y en enfrentarnos adecuadamente a los problemas que conlleva la vida.

Al enfrentarnos con problemas de relación surgen en nosotros emociones desagradables que nos traen de nuevo recuerdos o sentimientos ligados a heridas del pasado, que provienen de relaciones disfuncionales. Tal vez al sentirnos amenazados repetimos pautas reactivas aprendidas y ejercitadas desde nuestra infancia. En estos momentos nos ayudará reconocer estas barreras que hoy obstaculizan el sentimiento de amor y bondad.

Mindfulness nos ayuda, en estos momentos, desarrollando en nosotros la capacidad de reconocer y entender nuestro pasado, aceptando y valorando nuestras experiencias. Esto nos otorgará seguridad y hará que podamos permanecer presentes, con paciencia, empatía y sabiduría, ante los sentimientos de los demás, (familiares, amigos, compañeros del trabajo, extraños y personas difíciles). Así es como la conexión intrapersonal nos abre la puerta a la sintonía y resonancia interpersonal, lo que acaba mejorando todas nuestras relaciones.

En los momentos en que nos sintamos amenazados, sintamos miedo, podemos prestar una mayor atención y, de esta forma, mejorar notablemente la situación. Al igual que cuidar una flor requiere de cuidado, abono, buena tierra, agua… el cuidado de las relaciones personales necesita también del cultivo de ciertas cualidades, que mindfulness nos enseña:

  1. Apertura. Consiste en contemplar a la otra persona y a nuestra relación con ella como si fuera la primera vez y ver la realidad desde el punto de vista del otro. Si, en cambio, permanecemos cerrados y a la defensiva crearemos una barrera al corazón y a la mente abierta. Para practicar y adquirir esta cualidad, percibe el primer pensamiento o juicio que te venga al escuchar las palabras u observar las acciones de los demás, y date cuenta de que ésa solo es una visión parcial de toda la realidad. Imagina que sería tener en cuenta los puntos de vista de los demás.
  2. Empatía. Para desarrollar esta cualidad trata de identificarte con los sentimientos del otro, de colocarte en su situación emocional. Primero reconoce y experimenta tus propios sentimientos, pues así es como podrás hacerlo con los demás. Permanece en contacto con tus propias emociones y conecta luego, con las emociones de los demás. Y cuando no estés seguro de lo que los demás estén sintiendo, pregúntales. Y ten en cuenta que todos tenemos el deseo de ser aceptados, ser amados y sentirnos seguros.
  3. Compasión. En ellas encontramos empatía, comprensión de la situación en que se encuentra la otra persona y el deseo de aliviar su sufrimiento. Imagina, para cultivar esta cualidad, tus dolores y sufrimientos. A lo largo de toda su vida, la persona habrá experimentado desengaños, fracasos y pérdidas, y algunas de esas heridas pueden llegar a ser tan profundas que la persona quizás no se sienta segura compartiéndolas. Imagina a esa persona como tu hijo, asustado y dolorido, y considera el modo en que podrías consolarla.
  4. Bondad. Cualidad en la que uno desea realmente el bien del otro, es decir, que esté sano, libre de daño y de miedo. Quizás compruebes con las personas conflictivas es muy difícil de hacer. Imagina también, para cultivar la bondad, a la otra persona como tu propio hijo y considera el modo en que podrás hacerle llegar tus buenos deseos. Imagina como querría ver a esa persona moverse en el mundo.
  5. Regocijo por el bienestar ajeno. Ésta es una cualidad, opuesta a los celos, la envidia y el resentimiento, que nos lleva a disfrutar con la felicidad y alegría de los demás. Imagina, para cultivar esta cualidad, a la otra persona creciendo y reflejando la alegría y la aventura que la persona ha experimentado, junto al coraje y la fortaleza que habrá movilizado para superar los retos que le depare la vida. Se trata de una cualidad completamente independiente de las circunstancias de la persona. Basta simplemente con darse cuenta de que todo el mundo puede acceder a los recursos internos de la alegría y extender luego ese deseo para que la otra persona pueda acceder a ella.
  6. Ecuanimidad. Cualidad de la sabiduría, serenidad y estabilidad mental que entiende la naturaleza del cambio. La ecuanimidad proporciona el equilibrio y sosiego necesarios para entender la profunda interrelación que existe entre todas las cosas. Quizás, como ocurre con la mayoría de las personas, tratas a los demás de manera diferente basándote en la percepción que tiene de ellos. Quizás por ejemplo, por ejemplo, en este sentido, tratas respetuosamente a un colega de trabajo y te muestras, no obstante, desagradable, porque tienes prisa, con un empleado de correos. Conviene, en este sentido, darte cuenta de que todas las relaciones tienen un valor intrínseco y que todos los seres humanos merecen ser tratados con la consideración inherente a las cinco cualidades recién mencionadas. Imagina, para cultivar esta cualidad, el rostro de la persona en cuestión como si tratara de tu padre, de un amigo, de nuestra pareja, de un hijo o de un discípulo. Quizás, de ese modo, puedas ver a la persona como alguien que, como todos, sencillamente quiere y necesita bondad.

Fuente: https://pazconmindfulness.net/2016/11/24/mindfulness-y-las-relaciones-interpersonales/

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